Salas de cine de Santo Domingo, en la nostalgia

Posted by in Blog on 25 Febrero, 2017 0 comments

olimpia

Las 46 salas que existían en la capital a finales de los 60, todas desaparecieron, por diversos motivos.

Ir al cine era un primoroso encanto, independientemente de la calidad de la película en exhibición. La Zona Colonial, Ciudad Nueva y Gazcue tenían las más confortables salas con casi siempre los mejores filmes, eran los cines de estreno, y eran más caras por la calidad de la proyección y el aire acondicionado silencioso.Las 46 salas que existían en la capital, a finales de los 60, desaparecieron todas por diversos motivos ya en los 80. Según recuerdan Josefina Frías y Bienvenido Olivier, dos personas ligadas a la industria de esos años: “Olimpia, Élite, Independencia, Rialto, la falta de parqueo y la dificultad de conseguir películas de estreno, casi siempre les daban las películas después de semanas de estar en cartelera en los cines de donde se estrenaban las películas, o sea en los cines de los Turul o en los de Regency Caribbean. El Cine Triple y Doble del Malecón dejaron de interesar a la gente, cuando la ciudad se expandió hacia el oeste, y preferían ir a los cines que les quedaban más cerca a sus casas”.

Se percibe que ese declive de salas de cine se inicia con la llegada de la televisión a colores y, más tarde, las películas en VHS. También impactan el internet y servicio de suscripción en plataformas digitales, que se lleva a mucho público, aunque no tantos porque el número de taquillas anuales vendidas ya pasan de 4 millones, e ir al cine aún es un hábito placentero –y económico– en RD.

Gracias a ese público se pusieron de moda los cines en plazas comerciales con suficientes estacionamientos y seguridad más garantizada. Actualmente, hay alrededor de 158 salas, muchas de ellas con los mismos estándares de las mejores salas de cine del mundo (Imax, 4D, 3D), distribuidas en unos 18 centros o plazas comerciales de la capital dominicana (y Santiago, principalmente), que en su gran mayoría pertenecen a los circuitos Palacio del Cine y Caribbean Cinemas. En Ciudad Colonial hace unos años se abrió The Colonial Gate 4D Cinema, en la esquina de la Isabel la Católica con Padre Billini 52, con dos salas de 50 y 16 butacas.

Aquellas antiguas salas, su magia, quedaron en la memoria. El Élite en la calle Pasteur, Gazcue; el Olimpia en la Palo Hincado, el Independencia, frente al Parque Independencia, en la esquina de la calle Enrique Henríquez.

Los cines más emblemáticos eran el Olimpia (calle Palo Hincado, Ciudad Nueva), Rialto (calle Duarte, C. Colonial), Cine Santomé (El Conde), Cine Leonor (calle A. Nouel) que luego lo reformaron en dos salas y pasó a llamarse Colonial (con 4 salas); el Cine Max, el Diana, el Doble y el Estela (antes Julia), todos en la Av. Duarte, barrio de Villa Francisca. En la Av. Mella estaban el Apolo y el Lido, en la calle Las Damas estaba el cine Militar de Las Fuerzas Armadas. Entre esos, el Lido era el cine de la pornografía, eufemísticamente llamadas “eróticas”, aunque sí exhibían algunas que solo se permitían allí, con tandas corridas desde las 5:00 de la tarde.

Otros barrios también tenían hasta dos salas de cine: San Carlos con el cine San Carlos y el Paramount; Villa Consuelo con el Cupido, el Trianon, el de RTVD y el Balani; Villa Francisca con Coliseo Brugal; Ensanche Ozama con el Arelis; Villas Agrícolas con el Luna; Villa Juana con El Popular; Cristo Rey con Las Flores; en Mejoramiento Social el Montecarlo, en el ensanche Luperón el Cinzano (calle Albert Thomas); en Capotillo El Municipal; aunque ahí mismo alrededor del Mercado Nuevo había otras 4 salitas, entre ellas el Cometa y el antiguo Ramfis. Un testimonio de Frías y Olivier sobre el porqué desaparecieron: “Los cines de barrios de clase baja dejaron de ser frecuentados cuando las películas de acción fuerte, como las de Bruce Lee y otros legendarios de karate, perdieron popularidad, además de que la TV por cable, en parte tuvo que ver con que la gente ya no quisiera pagar entrada de cine por algo que eventualmente podrían ver en la TV por cable”.

La UASD también tenía su cine, ubicado en el paraninfo de la Facultad de Ingeniería. En los años 60 cerraron el Autocinema Iris (Centro de Los Héroes). Este cine estaba en los terrenos de la Coca Cola y terminó en decadencia, porque las películas nunca fueron de estreno, sino filmes que se habían exhibido por años y años. “El atractivo de ese cine, no eran las películas sino que en la privacidad de los autos, podían los enamorados hacer lo mismo que en un motel, las películas exhibidas o eran verdaderos clavos o eran repetidas por años y años.”, recuerdan los consultados. Había otro, el Autocinema Naco, en el ensanche Naco.

Con la desaparición de esas salas de cine, también las distribuidoras de películas, o desaparecieron o cambiaron de nombre y de propietarios. Entre esas, la Gomeco Dominicana (antes Apolo) que estrenaba en los cines Apolo, Olimpia y Diana; Cines Dominicanos S.A. de la familia Turull, otros empresarios como Joaquín Ginebra tenían al Leonor, Élite y cines de Plaza Naco, igual que García Recio con el Max, Santomé y Cometa. Asimismo, se transformaron en Palacio del Cine y Caribbean Cinemas.

Entre las salas de sistemas múltiples que aún resisten desaparecer está el Cinema Centro, que cuenta con un público cautivo de los barrios Gazcue, Ciudad Nueva, Colonial, Zona Universitaria y Lugo que van con regularidad. Ya el grupo de cine de Malecón Center cerró por falta de público, presumiblemente, se ignora si hay algún plan futuro. Reabrir esa sala en base a ofertas atractivas y con algunos programas financiados por el gobierno, rendiría buen público.

Cines de barrios, así como cines en pueblos y ciudades pequeñas, en populosos barrios como Invivienda, Villa Mella, Maquiteria, Los Mina, Sabana Perdida, La Victoria, Pantoja, Cristo Rey, Gualey, Manoguayabo, Cancino, por ejemplo, es asignatura pendiente de un mercado dormido.

Hay ideas para un Cine-Móvil, que incluso, ha dado buenos resultados en otros países con menor cariño por el cine que el que tiene República Dominicana.

Fuente: elcaribe.com.do